Tras la trágica riada de 1957 en la que el Real Monasterio de la Santísima Trinidad sufrió el desbordamiento del río Túria, el sepulcro fue abierto por tercera vez en su historia, comprobándose la presencia de los restos de la reina. Como afortunado testimonio, estas son algunas de las fotos que se hicieron durante la exhumación e inhumación de dichos restos.

[…]El sepulcro fue abierto por tercera vez con ocasión de la trágica inundación de 14 de octubre de 1957. Se desconocía por entonces cómo se podía acceder al interior del sepulcro, pues, como muy bien anota Sales, desde su frente y por el claustro es imposible. Pero, al filtrarse algo de las aguas de la riada al interior, una mancha de humedad en la pared de la contigua sacristía denunció el lugar: el hueco semicircular por el cual es posible introducirse en la cámara del sepulcro. El día 12 de noviembre del mismo año, se procedió pues a la apertura de la tumba, actuando como delegado del arzobispo el canónigo Antonio Puig, como médico forense José Calatayud y notario eclesiástico Vicente Castell. El ataúd apareció desarmado y, quitadas las tablas, se extrajo el cadáver de la reina, algo deteriorado por el agua y el lodo y con los vestidos deshechos. Reconocido el cadáver por el forense y levantada acta, cuya copia se introdujo también en la tumba, la abadesa, sor Josefina Bort, vistió el cuerpo con un hábito nuevo y en una caja decente fue introducido otra vez en su sepultura y ésta tapiada.[…]

[…]LA MUERTE DE LA REINA

La reina Doña María, constituida patrona del monasterio, fue enterrada en él por expreso deseo suyo. Ya en 1440 había pasado una grave enfermedad que la dejó abatida y, deseando abandonar las responsabilidades de la Lugartenencia, se lo escribió al rey su marido, quien le rogó que continuara ejerciéndola. Así lo hizo varios años más, empeñándose además en la fundación del monasterio de la Trinidad, hasta que en 1452, bajo la influencia de los dominicos y arreciando las acusaciones de cismático sobre el fracasado Concilio de Basilea (1431-1449) y sus disposiciones, entre las que figuraba la recomendación del culto a la Concepción inmaculada, prohibió momentáneamente este culto tradicional en Valencia. Éste era un tema bastante espinoso y causa de encendidas controversias, con implicaciones políticas de envergadura. La monarquia aragonesa se había distinguido secularmente por la defensa a ultranza de este privilegio mariano y el fomento de su culto, que también encontraba ardientes partidarios en las instituciones del Reino y en las masas. Este error y las reacciones que se suscitaron a favor y en contra de la medida determinaron su sustitución en la Lugartenencia y la asunción del cargo por el infante Juan, hermano y pronto sucesor del rey Alfonso, que logró reconducir la situación y apaciguar los ánimos.

El 27 de junio de 1458 muere en Nápoles su marido, el rey Alfonso V de Aragón, la noticia del fallecimiento es conocida en Valencia el 15 de julio y comunicada a la reina con grandes precauciones el día 21: e la senyora reyna se inclina en terra, e estant axi per lo majordom li fon mes lo mantel de maregues prim damunt, e la senyora na Maça li mes lo vel negre al cap; e de fet fon messa la senyora reina en lo retret; e aquí ella se esmorti dues vegades, e de continent foren tancades totes les finestres del real, e d’aquí avant fon fet lo trist e gran dol..  (Dietari, 1932,  212). Pocos días después, el día 27 de julio, exactamente un mes después del fallecimiento del rey, se celebraron sus exequias oficiales en la Catedral, tal como se recoge en los antiguos anales de la ciudad. Por su parte la reina María quiso realizar también un solemnísimo funeral en sufragio de su alma en la iglesia del recién fundado Monasterio de la Trinidad:

Dimecres, a II de agost dit any, la senyora reina dona María, muler quodam del senyor reu, feu fer remembrança en lo monestir de la sanctissima Trinitat per lo dit senyor rey, e fon fet lo papalo molt altament e be , e de part damunt fonch huytavat ab gran multitud de ciris cremant, e hun hom alt en lo papalo quils ministrava, e entorn de la esglesia alt bastiment ab molta luminaria de ciris, e daval lo papalo hun gran lit tot cubert de negre, ab moltes beles armes del dit senyor; e damunt lo lit e dels draps negres, que era cubert, havia huna gran tomba cuberta de drap carmesi brocat sobre brocat, ab les dites armes, esta molt altament; e entorn del dit lit les creus de totes les parroquies de Valencia ab gran ordre, e ab molt grant multitud de preveres que foren mes de D. entre los de Valencia e circustants; e demati, ans del offici, vengueren tots los monestirs, cascu en son ordre, e feren absolucio; en la dita esglesia havía molt gran multitud de gent de be, e molt notable, aixi homens com dones, tots ab maregues, que en dita esglesia no lexaven entrar sino los que portaven maregues; que tanta era la multitud de la gent que en la esglesia cuydaven perir per la molta gent e per la gran luminaria quey era, que los ciris que cremaren en lo papalo e bastiments heren MDXXV.; e ab molt gran ordre e devocio fent lo hofici divinal; missa lo bisbe Cascant; sermo lo reverent mestre Pere Calaramunt, confesor de la senyora reyna e provencial dels frares prehicadors …(Dietari,  1932, 215).

Poco después, el 4 de septiembre del mismo año, muere la reina, en Valencia, cuando contaba 57 años de edad, en el Palacio Real. Se encontraba enferma desde el 30 de agosto: estech molt mal, e de continent confessa, combrega e pernolia ab molt gran devocio, e feu testament ordenant de sa anima e del cos ab molt gran saber e virtut, responent a sa perfecció de sa sancta vida. (Dietari, 1932,  219). Fue asistida por el célebre médico y poeta Jaume Roig, que también lo era de la comunidad de clarisas de la Trinidad, y él mismo certificó su muerte tras las pruebas legales. Su testamento fue publicado poco después. Allí establecía su deseo de ser enterrada en la Trinidad con hábito de Santa Clara y legaba al monasterio 1.000 florines de oro y diversas reliquias de la capilla del Palacio Real: dos fragmentos de la Vera Cruz , uno de los cuales, el pequeño, recibió sor Isabel de Villena como regalo el día de su profesión religiosa y el mayor, incrustado en una cruz grande de plata sobredorada, que Sales llegó a conocer. También regaló tres espinas de la corona de Jesucristo, de las que señalaba Sales que en 1635 sólo quedaban dos, permaneciendo vacía una de las tres conchitas que las albergaban en los ángulos del relicario correspondiente.

A continuación: Hicieron el Entierro de la dicha Reina, jueves à Siete de Setiembre, llevando su cuerpo que pusieron en la Trinidad (SALES, 1761, 33). Según se recoge en el Dietari del Capellá d’Anfós el Magnanim,  el cuerpo de la reina estuvo expuesto en la Sala del Palacio Real, sobre un lecho cubierto con paños negros y vestido, por disposición suya, con el hábito y las tocas monjiles de las clarisas de la Trinidad y descalza. Luego su cadáver fue colocado en un ataúd de madera dorada y llevado solemnemente al Monasterio a hombros de doce franciscanos del Convento de Jesús, acompañado por el clero y las jerarquías civiles. Una vez allí y colocado sobre un alto túmulo, cantó la misa de exequias el obispo auxiliar Miquel Cascant y el cuerpo fue trasladado al sepulcro habilitado en el claustro, todavía en construcción:

E lo dimarts, de mati, fon messa en la sala del real, damunt hun gran lit tot cubert de draps negres, e la dita senyora reyna, vestida ab l’abit de burel ros de sent Franceschs, ligada com a monga e descalça, e ab hun vental que la ventaven, e ab mols ciris que cremaven; e bays apres del lit estaven totes les sues donzelles ab molta notable gent de senyors e senyores e regidos de la ciutat, qui acompanyaven lo cors de la dita senyora. Lo dimecres fon messa en una caxa empeguntada, e damunt huna taust molt bella tota dauhorada, e fon tornada en dita sala, e aquí vengeren tots los monestis de la ciutat absoldre la dita senyora.

LXXXVI.- Del Soterar la Senyora Reina. 

Lo digous qui contam VII. Del dit mes de setembre, tot lo clero de Valencia e tots los circustans foren a la seu ab totes les creus de les paroquies de Valencia; ab professo ben ordenada foren al real, e absolta, fonch portada al monestir de la Sanctissima Trinitat, en aquesta manera: apres tot lo clero e bisbe venien XII. pobres vestits tots de nou, de drap blanch ab ciris en les mans; e apres XII. frares de la observança de la Verge Maria de Jhesus, los quals la portaven alt als muscles, e l’atahut e lit que la portaven era cubert de drap de burel; e damunt lo drap de burel làbit de sent Francesch, e molts frares de la observança de sent Franceschs que li anaven entorn del lit ab gran devoció; e apres venien molts nobles e cavallers, e gent de be, ab maregues, quasi tots los de la ciutat; e apres venien gran multitud de notables senyores de la ciutat, e en aquest orde fonch portada al monestir de la Sanctissima Trinitat, e aquí fonch messa sobre lo gran cadafal tot cubert de drap negre de dol, e en la esglesia molta luminaria e quatre frares de la observança que ensensaven a la dita senyora; e fonch fet solempne offici, missa lo bisbe cascant; la hoferta foren VI. ciris ben grosos, negres, e en cascu havia V. timbres..( Ibidem). 

Cuenta además el  Dietari que el sábado siguiente, el día 8 de septiembre, la Cofradía de Santa María organizó un solemne funeral en el mismo monasterio y aún el día 12:  la ciutat feu remenbrança per la dita senyora reina en lo monestir de la Sancta Trinitat; fonch lo cadafal ho lit tot cubert de draps d’or, ab molts senyals e molta lumenaria, e molta notable gent de senyors e senyores, e  molt solemne offici; de cascuna paroquia foren X. preveres; la missa frare Berenguer de la Verge María de Jhesus ( Dietari, 1932, 221-222). La memoria de la reina fundadora se guardó siempre con agradecimiento y respeto entre las religiosas, como corresponde de derecho a los bien nacidos, pero al tratarse de una sepultura real los aniversarios del fallecimiento se solemnizaron durante siglos con cargo al patrimonio real. Existe, además del inventario que se trascribe en el apéndice documental, un documento conservado en el archivo del Real Colegio de Corpus Christi de Valencia (GM-774) fechado el 30 de marzo de 1827, donde se hace referencia a estos aniversarios y a la pérdida de algunos objetos que en ellos se empleaban a causa de los destrozos producidos por la ocupación de las tropas napoleónicas:

..noticias del Aniversario, que se celebra de tiempo inmemorial en ésta Iglesia por el Alma dela Reina fundadora Dª. Maria de Aragón, Cuyo cadaver yace en el grueso dela pared dela Iglesia que divide la clausura en el Presbiterio á la parte del Evangelio, que en el interior dela clausura al lado de su sacristia existe en el dia un suntuoso epitafio labrado de piedra, al que asisten el Señor Baile general y demás empleados en éste ramo, y el que anteriorm.te presidia el Señor Intendentede éste Reino, como tal Baile; siendo de notar, q. antes dela invasión delos Franceses en el año 1811 existia en ésta Iglesia todo el ornamento necesario para la celebracionb de dho. Aniversario incluso el incensario de plata costeado todo por el Rl. Patrimonio, y solo se pudo conserbar con bastante trabajo el famoso paño, que cubre la tumba, que en el día existe. 

Par tan solemne Aniversario y asistencia de dhos. Señores tráe la misma corporación una silla cómoda con las insignias reales proporcionada á su dignidad y caracter para el Señor Baile = silla sofáes y alfombras necesarias para los demas empleados; 24 ciriales de peso de 5 libras cada uno para la tumba; 5 cirios de á libra para las cinco ofertas en los cinco responsos, que se cantan despues dela misa; seis cirios tambien de peso de 5 libras en la mesa; 8 cirios de igual calidad en el nicho dela Sma. Trinidad, y dos cirios de tres ó cuatro onzas en los demas altares, pagando tres libras diez sueldos por limosna dela misa, y dejando la metad de la Cera sobrante á beneficio dela comunidad.[…]

DANIEL BENITO GOERLICH, El Real Monasterio de la Santísima Trinidad de Valencia: historia y arte.