Fue un placer disfrutar de nuestra catedral metropolitana con Amparo, nuestra guía, que nos ilustró con explicaciones rigurosas y detalladas sobre la consagración de la Seo en el siglo XIII y su singular combinación de estilos, desde el románico hasta el neoclasicismo. Los frescos quatrocentistas de Paolo de San Leocadio o las puertas del altar mayor de Yáñez de la Almedina, discípulo del mismísimo Leonardo Da Vinci, son obras maestras dignas de contemplar, como preludio a la magnífica capilla del Santo Cáliz, única tanto por su historia como por la genial maestría arquitectónica y escultórica de Pere Compte, Dalmau o Poggibonsi. Sin olvidar la capilla de los Borgia y sus dos Goyas maravillosos que nadie debería perderse: sobrecogedor el “San Francisco de Borja y el moribundo impenitente”, con caricaturas de seres precursoras de sus Pinturas Negras. La visita concluyó en el Museo Diocesano donde pudimos admirar el amplio patrimonio sacro puesto nuevamente en valor desde 2016. Es una visita que disfrutamos siempre muchísimo y que recomendamos a todos los amantes del arte y la cultura de nuestra tierra. Por supuesto, está disponible en la sección de “Visitas, rutas y talleres” de nuestra web.